La primera vez que conecté Dead Head Fred en mi PSP me sentí francamente sorprendido. Los acabados de los personajes, sus caras, las animaciones, el laboratorio en el que está ubicada la primera secuencia... Todo rozaba un gran nivel, más propio de un gran título de PS2 que de una portátil que *casi* cabe en cualquier bolsillo. Por desgracia ese nivel no se mantiene, y al poco os encontraréis vagando por escenarios casi vacíos y luchando contra enemigos clónicos. Lo único especialmente reseñable es la elevada velocidad y soltura a la que se mueve todo.