Dead Head Fred se basa en la habilidad - maldición del personaje principal de poder cambiar su cabeza y así obtener diferentes poderes dependiendo de la que tenga activa en ese momento. Cada situación o enemigo requerirá una elección muy precisa que se comunicará en forma de chivato visual. Lo de cambiar de cabeza no está nada mal, es una idea interesante, pero la gracia desaparece cuando nos damos cuenta que los poderes realmente no aportan una ventaja real al personaje, sino que se trata de semipuzzles encubiertos: Sin esas ventajas no se puede superar las diferentes situaciones planteadas, no hay atajo o apaño posible.
Pero lo peor, con diferencia, es el incomprensible nivel de dificultad del juego, apreciable casi desde el principio ¿Cómo puede ser que un trio cualquier de esbirros nos pueda poner en aprietos en cualquier situación al rodearnos y comenzar a apalearnos sin compasión? La suavidad de la curva de dificultad brilla por su ausencia.