Burnout Dominator es un regreso a los orígenes de la franquicia, donde dominar la conducción por el carril del sentido contrario y el freno de mano para derrapar eran factores de mayor peso que el ser una auténtica bestia que va apartando a golpes a los rivales, y al resto del tráfico, de la carretera. En ese sentido Burnout Dominator traerá buenos recuerdos a los que disfrutaron de los primeros títulos de la obra de Criterion. Los “atajos distintivos” son una gran idea para futuras entregas y el multiplayer local de seis jugadores es un punto a su favor.
Sin embargo hay aspectos como la cantidad de tráfico que aparece en pantalla o la ausencia del “crash mode” que van en su contra, además de que algunas de las modalidades no tienen el suficiente carisma para sustituir a otras con mayor punch como “traffic attack”. Es un Burnout menos espectacular, con menos marcas de pintura y hierro en la carretera, un juego más accesible y fácil de controlar por jugadores noveles, pero aún así muy divertido y un excelente aperitivo para la quinta entrega, en otoño en nuestros televisores.