Dead Head Fred, al más puro estilo Medievil, basa gran parte de su encanto en el carisma de su personaje. No se puede negar que la apuesta resulta efectiva durante unas cuantas partidas, pero a la larga el juego no consigue enganchar lo suficiente como para incentivar al jugador a finalizarlo. Una lástima, porque tiene algunos toques realmente interesantes.