Además del perfecto trabajo en el doblaje al castellano de las secuencias de introducción que nos sirven de tutorial, los efectos de sonido mantienen la escala de las entregas para las máquinas de sobremesa, por lo que además de ser reconocibles por los seguidores de Burnout, son excelentes. Y en esta ocasión la banda sonora está compuesta por 36 canciones que van desde el corte trascendental de los noventa con Alice in Chains hasta una popular Avril Lavigne que aparece por triplicado, pasando por un montón de nuevos grupos estadounidenses donde predomina el emo y el rock pegadizo.