Inspirada en el cómic del prolífico y vanagloriado Frank Miller, 300 ha logrado conmover al público de medio mundo con un filme duro, contundente y despiadado. Su estética, muy cercana al cómic, con multitud de efectos especiales y filtros para ambientarlo en un contexto muy artístico y sus altísimas dosis de acción han puesto al filme, dirigido por Zak Snyder, en boca de todos.
Después de poder disfrutar del cómic y posteriormente de la película, parecía inevitable la adaptación al videojuego. Obviamente, no se ha hecho esperar. Me sorprende que la única versión del juego salga para la portátil de Sony, dado el tirón mediático que la película le ha dado. No obstante, no me quejaré tampoco.
De la mano del estudio de desarrollo Collision Studios y con el respaldo de la productora Warner BROS a las espaldas se nos presenta este título que bebe las aguas directamente de la novela gráfica (más conocida como cómic) de Frank Miller (creador de Sin City e ilustrador de héroes de toda la vida como Batman) y que presenta una línea argumental más extensa que la que podemos observar en la película, tomandose incluso algunas licencias. Dejadme que os cuente un poco sobre este relato.
Leonidas, Rey de la región griega de Esparta, fue criado, al igual que todos sus hermanos de armas, bajo el duro sistema espartano por el cual todo niño sano y fuerte era adiestrado en las artes de la guerra desde la más temprana infancia. Las guerras contra otros pueblos griegos sirvieron al Rey para ganar experiencias y convertirse en líder de los suyos. Ahora ha llegado su gran momento, está impaciente. Lleva 40 años esperándolo.
Jerjes, Rey de los persas y autoproclamado Dios, intenta expandir su ya basto imperio por Europa. De esta forma sus emisarios acabarán en Esparta, solicitando una audiencia con el Rey que los recibirá con su mejor saludo. Una patada en el pecho del persa lo lanza al pozo, allí encontrará lo que busca piensa Leonidas. “Agua y tierra”. En el fondo del pozo el emisario encontrará ambos.
Ahora Leonidas sabe que no hay vuelta atrás. El resto de pueblos griegos no se decide, pero él lo tiene claro. Con 300 de sus mejores hombres marcha hacia el norte, hacia el único lugar donde el numeroso ejercito persa tendrá que enfrentarse cara a cara contra la lanza, la espada y el escudo espartano: El paso de las Termópilas.